
Parece una constante en ese instrumento básico de comunicación humana que es la palabra: un término o una expresión nacen para explicar un concepto, en principio original, y al cabo del tiempo, muchas veces en pocos años, el vocablo queda desvirtuado, diluido o simplemente mal interpretado por un uso inadecuado, abusivo o inconsciente. Lo hemos visto en conceptos como sostenibilidad, desarrollo sostenible o construcción sostenible y, desde hace un tiempo, también se puede observar en el término bioconstrucción.
Los conceptos y la terminología se mezclan y confunden ya sea por ignorancia o por intereses, creando confusión en un mercado emergente que, ante todo, tendría que ofrecer seguridad. El concepto de bioconstrucción vende, estamos ante una nueva palabra que atrae tanto a políticos como a promotores y es utilizada como gancho de marketing, muchas veces sin ningún tipo de escrúpulo.
Se hace necesario definir y clarificar cada uno de estos conceptos que relacionan construcción, salud y sostenibilidad: bioconstrucción, bioarquitectura, ecoarquitectura, ecoconstrucción, biohabitabilidad, biología del hábitat; arquitectura sostenible, construcción sostenible, arquitectura natural, construcción natural, construcción saludable; arquitectura bioclimática, diseño bioclimático; materiales ecológicos, ecomateriales, materiales naturales, biomateriales, etc.